miércoles, 4 de abril de 2012

UN TEQUILA Y DOS TETAS

Los amigos son lo que son por ser amigos. Y cuando la soltería era nuestra compañía, salir entre amigos, entre patas, entre causas... era salir a divertirse de una manera peculiarmente libre e incluso desenfadada. Salíamos con un espíritu de conquista muy arraigado. Convencidos de que las noches de fin de semana llegaban sólo para nosotros y buscábamos dónde pasarla bien, brindando con algún traguito los pormenores de la semana y los avatares cotidianos... y así, entre carcajadas estruendosas; chistes y apelativos precisos y conversaciones en doble sentido, llegaba el amanecer, la despedida y el compromiso de reencontrarnos el siguiente fin de semana. Con la misma disposición de siempre.
Estos amigos de toda la vida hasta el día de hoy los conservo, los mantengo, los quiero.
Una patota que, transcurridos los años, hemos desarrollado nuestras vidas, nos hemos "profesionalizado" todos y festejamos y celebramos que todos contemos con salud, bienestar y desarrollo familiar y profesional... y es que los verdaderos amigos hacen todo por uno del grupo... en las buenas... y, claro, siempre en las malas:

No sé si hasta hoy existe en Barranco un restaurante al cual todo limeño conoce como "El Chifa". De día es precisamente un chifa, pero en la noche, al fondo del local, muy al fondo, es una cantina, sí, así la recuerdo, como una cantina. Las típicas mesas de plástico y sillas apilables o de madera fortísima nada cómoda. Mala música, silo en vez de inodoro y harta cerveza a 3 por S/. 9.50.
La patota decidimos ir allá un sábado por la noche, éramos los mismos de siempre, la collera completa. Quedamos en tomar unas cervezas y como suele decirse "morir ahí" porque no había otra cosa que hacer. Decidí tomar prestado sin preguntar, un Tequila del bar de mi hermano. Otro se hizo responsable de la sal, otro de los limones y otro más llevó un shot. Nos falló quien debía llevar el cuchillo... es decir, nos acompañó pero olvidó la herramienta. Y es que este bulín permitía el "corcho libre" así es que nos acomodamos en varias sillas, pedimos las cervezas, abrimos el Tequila y empezó la ronda. Cual Mc.Guiver uno sacó su llave y comenzó a partir los limones. No era muy diestro con la tarea pero otra modalidad no había (efectivamente, no había cuchillos en el restaurante ¿¿¿???) Todo excelente. Chelitas van, chelitas vienen, Tequilas pasan, se saborean... entran al torrente sanguíneo y el hígado zapatea... pero nada, somos jóvenes, el cuerpo aguanta.
Habrán pasado dos horas cuando me percaté que mis amigos se estaban duplicando... ¡uy carajo!, cuando lo mismo empezó a suceder con mis manos me levanté y me dirigí a los baños... bueno, a la letrina. Y es cuando sucede que "te da un aire" y ¡zuácate!, metí la pata al urinario, me reí, saqué la pata de ahí. Renegué pero sin poder elaborar palabra alguna. Señores: me había emborrachado. Salí del ambiente pestilente que eran los SSHH y como brigadier de simulacro nacional de sismo, me aferré a la columna. Cuando me di cuenta que era un mozo, lo solté y le pedí que me dijera entonces, cuál era la columna más cercana y con un empujoncito me acomodé, ahora sí, en una resistente viga que sostenía las calaminas del techo, entonces... ... ... ... ...

(A partir de ahora continúo el relato con lo que mis amigos me contaron porque mis recuerdos son muy vagos).
Estaba parado cogiendo la viga para que no se caiga el chifa y se acerca Manuel y me pregunta - Monaguillo, ¿estás bien? - (mi chapa es Monaguillo) - Psssssss egggggggque tssssss nosssssssssé -. Atino a responder.
Se acerca Alejandro, hermano de Manuel - Asu Mona, la cagaste, ¿y ahora? - Yo continuaba respondiendo frases que contenían muchas letras "s" y "g" pero no recuerdo qué quería decir.
Luego llegan Vicho, Tusy, Chipi y Eduardo y empieza la reconstrucción de los hechos, la mano al pecho y la creación del plan de evacuación para que el Monaguillo llegue a su casa sano y salvo.
Salimos del Chifa, me apoyaron contra la pared... mientras ellos se ponían de acuerdo yo veía como los carros pasaban por la pista pero ésta quedaba hacia arriba y yo estaba parado en la Luna. ¡Fatal!. Se acercan Vicho, Tusy y Chipi, se despiden de mí y me dicen que Manuel, Alejandro y Eduardo me llevarán a mi casa aprovechando que todos vivimos por el barrio y Eduardo tiene carro. Perfecto.

Me acomodaron en el asiento del copiloto, me sujetaron al cinturón de seguridad, la inercia hizo que mi cuerpo se vaya hacia adelante quedando descuellado (término que muchas veces usaron para recordar mi estado) y abrieron la ventana para que "me dé más aire y me mejore"... osea.
Y así los socios de la conquista me llevaron a mi casa. Sin embargo, antes de, en un momento determinado del viaje, desperté. El carro había frenado, escuchaba la risa de mis amigos y sentía una caricia en mi cabeza, precisamente el cosquilleo que me despertó. Era algo raro lo que sucedía y no lo entendía pero a juzgar por las risas de mis patas asumo que asumí que todo iba bien. Me esforcé mucho por levantar la cabeza y saber qué propiciaba las caricias. Veo hacia la ventana aún sintiendo el mundo dando vueltas y percibo que dos protuberancias descansaban en el filo de la ventana del auto. Dos grandes masas cubiertas de látex negro que se meneaban de un lado a otro y aún continuando la caricia en mi cuero cabelludo no sabía qué pasaba.
Las risas cada vez crecían más. Pude apreciar que las dos circunferencias eran un par de tetas bien depositadas en la ventana del auto. Las miré, miré para ver a quien pertenecían y el rostro de la persona era más tosco que La Mole con estreñimiento. Recuerdo que escuché un "Hola Papito" que salió de una boca pintada con un rojo pasión encendido pero la voz era más ronca que la del Cabezón Mifflin. Yo respondí el saludo... quizá cogí una de las tetas, no recuerdo pero las risas continuaron hasta que partimos hasta mi casa. Al alejarnos de la Zona "Cosa", vi por la ventana y pude divisar que luego de las tetas continuaba una panza prominente, una cadera voluptuosa y unas piernas más peludas que ALF calato sin depilarse 5 años y bien al cuete con las medias nylon. Y volví a mi estado de descuellamiento total mientras las risas, más escandalosas aún, terminaron por arrullarme y el otro personaje iba en busca de quien requiera sus servicios.

A la mañana siguiente amanecí en mi cama. El dolor de cabeza traía consigo fotografías de momentos que no solía recordar con exactitud... pero las tetas las recordaba muy claramente y fueron una pesadilla recurrente por mucho tiempo.

Y es que tenía que ser así, tenía que haber una anécdota espectacular esa noche con mis amigos de siempre y de toda la vida para que, precisamente, cuando cobre vida el recuerdo, sea tan divertido como el momento mismo cuando sucedió. Y esto sucedió hace muchos años atrás. Y siempre lo recuerdo. Y me divierte recordarlo y me vacilo al compartirlo porque sé que cuando mis amigos (y cómplices de esta historia) lo lean, reirán también y habré contribuido con hacerlos reír pese a que el tiempo y la distancia y demás circunstancias, no nos permitan vernos tan seguido como antes.

Obviamente existen historias mucho más honorables y ejemplares que esta con mis patas de toda la vida, las relataré más adelante sin duda alguna.
Lo que pasó es que hoy, dentro de mis varios viajes que hice por la capital producto de mi trabajo, como siempre divagué y recordé y dije, tengo que escribirlo.
¡Un abrazo para mis grandes amigos!

Moraleja: La Amistad es como la Sopa, no hay que dejar que se enfríe... 

8 comentarios:

  1. Es muy hermoso poder relatar las vivencias que se han tenido en la vida de soltero con sus amigotes del barrio, recordar es volver a vivir. Como siempre eres genial Franco.

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    1. Así es Pochis, es bueno recordar lo bueno de la vida.

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  2. Excelente Post! Me divertí mucho leyéndolo sigue escribiendo!

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    1. Gracias Maestro... esto continúa, la plaga tiene para rato.

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  3. Bien hijo sigue escribiendo, así voy acumulando todo lo que no me enteré a tiempo y te doy un solo sopapo......
    Mentira corazón, me encanta leerte, me divierto harto con tus cosas.
    Beso.

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    1. Pero siempre llegué a la casa a la hora establecida...

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    1. Gracias por pasar por acá estimado Zumba en Perú, en un toque más novedades. No te lo pierdas.

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